Cuando una persona toma muchos medicamentos, el pastillero es lo que separa una semana tranquila de un susto. Bien hecho, evita olvidos, tomas dobles y confusiones. Mal hecho, los multiplica. Esto es lo que reviso cada vez que preparo uno.
Antes de llenarlo: la lista de toda la medicación
El pastillero empieza en un papel. Antes de abrir ninguna caja, haz una lista con todo lo que toma: el nombre del medicamento, la dosis, a qué hora y para qué es. Incluye también lo que no lleva receta, como analgésicos, laxantes, vitaminas o productos de herbolario, porque también cuentan.
Después compara esa lista con la hoja de medicación que te dan en el centro de salud o con el último informe de su médico. Si no coinciden, no decidas tú cuál es la buena: pregunta en el centro de salud o en la farmacia.
Aprovecha para revisar el armario: retira lo caducado y lo que ya no toma, y llévalo al punto SIGRE de la farmacia.
Elige un pastillero que se entienda
- Semanal y con cuatro tomas al día: mañana, mediodía, tarde y noche.
- Con letras grandes y tapas que se abran bien, sobre todo si hay problemas de vista o de manos.
- Si la persona se olvida a menudo, combínalo con una alarma en el móvil o en un reloj.
Lo que no va en el pastillero
No todo se puede sacar de su envase con días de antelación. Déjalo fuera, y apúntalo aparte en la lista, si es:
- Un medicamento que se estropea con la humedad o la luz. Si no lo sabes, pregunta en la farmacia.
- Sobres, jarabes, inhaladores, gotas o lo que se guarda en la nevera.
- Medicamentos «si precisa», como un analgésico para cuando hay dolor.
- Tratamientos con una dosis que cambia según los controles, como algunos anticoagulantes. Necesitan su propio calendario.
Y nunca partas ni tritures un comprimido sin preguntar antes: algunos están hechos para liberarse poco a poco o para protegerse del estómago, y partirlos cambia cómo actúan.
Cómo llenarlo sin equivocarte
- Busca un momento tranquilo, con buena luz y sin interrupciones. Siempre el mismo día de la semana.
- Ve medicamento por medicamento, no día por día: coge una caja, reparte esa pastilla en todas las casillas donde toca y guarda la caja antes de abrir la siguiente.
- Cuando termines, repasa casilla por casilla con la lista delante.
- Cierra bien y guarda el pastillero lejos del calor, de la humedad y del alcance de los niños.
Ir medicamento por medicamento parece más lento, pero es lo más seguro: así es mucho más difícil saltarse uno o ponerlo dos veces.
Señales de que algo no cuadra
- Sobran pastillas en casillas que ya deberían estar vacías.
- Una caja se acaba antes de lo previsto, o dura mucho más.
- Aparece una pastilla de otro color o forma. Puede ser un cambio de marca en la farmacia, pero confírmalo antes de darla.
- Después de un cambio de tratamiento aparecen mareos, somnolencia, confusión o caídas.
- La persona cambia las dosis por su cuenta porque «le sienta mal».
Cuándo pedir ayuda
Preparar el pastillero se complica cuando toma muchos medicamentos (lo que se conoce como polimedicación, normalmente a partir de cinco), cuando acaba de salir del hospital con cambios, cuando hay problemas de memoria o cuando nadie de la familia puede revisarlo cada semana. En esos casos merece la pena que lo haga o lo supervise un profesional.
Elena Perianes. Enfermera desde 2014 y Experto en Urgencias y Emergencias. Seis años en el Servicio Vasco de Salud y después en el SESCAM. Hoy cuido a domicilio en Guadalajara, el Corredor del Henares y Madrid norte. Mi historia
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de su médico o de su enfermera.