Enfermera por vocación, a domicilio por elección

Soy Elena Perianes, enfermera desde 2014. Esta es mi historia, y la razón por la que cuido como cuido.

Elena Perianes durante sus prácticas en urgencias en Logroño, junto a un monitor
En prácticas en urgencias, Logroño. Aquí me enamoré de la profesión.

Me enamoré de esta profesión en las prácticas de urgencias. Llegaba pronto, salía tarde y pedía que me enseñaran más de lo que me tocaba.

En la carrera también hice prácticas en el servicio de hospitalización a domicilio, y me encantaron. Fue la primera vez que vi lo que cambia cuidar a alguien en su propia casa. Algunos días volvía a mi piso compartido con verduras, magdalenas o lo que nos hubiera regalado algún paciente. Ahora no lo hago por eso, aunque tampoco me voy a negar ;)

Después hice el Experto en Urgencias y Emergencias y trabajé seis años en el Servicio Vasco de Salud, en Vitoria. Pasé por casi todos los servicios de sus dos hospitales, sobre todo por urgencias: triaje, reanimación, ictus, infartos… Ahí aprendí a distinguir rápido lo grave de lo que no lo es, y a mantener la calma cuando más falta hace.

Elena Perianes durante sus prácticas en un centro de salud de Logroño
En prácticas en un centro de salud, Logroño.
Elena Perianes haciendo triaje en urgencias en Vitoria, en 2019
Triaje en urgencias. Vitoria, 2019.
Elena Perianes en el ascensor del hospital con el desfibrilador, la noche de Nochevieja
Nochevieja en urgencias, de vuelta de la UCI tras ingresar a un paciente.

Al otro lado de la cama

Con 23 años me tocó estar al otro lado: una meningitis me tuvo un mes ingresada. Ahí aprendí algo que no enseñan en la carrera: la enfermera que te atiende cambia tu día entero e influye incluso en cómo se desarrolla tu recuperación. Cómo te habla, si te explica las cosas, si tiene prisa o tiene tiempo para ti…

No me acostumbré

Elena Perianes con equipo de protección en una sala de pruebas COVID en Guadalajara, en 2020
2020, recién llegada a Guadalajara: pruebas PCR y de antígenos en plena pandemia.

En 2020 me mudé a Guadalajara, en plena pandemia. Trabajé en planta, en urgencias, en rastreo COVID y en varios sitios a la vez. Vi a personas mayores atendidas con demasiadas prisas y sin la dignidad que merecían. Yo no entendía nada, pero algunos compañeros me decían que «me acostumbraría» a esa manera de «atender pacientes».

Mentira, no me acostumbré. Me quemé y me fui: no de la enfermería, sino de los lugares en los que no se puede ejercer con ética y dignidad.

Tiempo y libertad

Los años siguientes trabajé como enfermera de empresa, en atención telefónica para aseguradoras, formando a personas en reanimación y desfibrilador, y haciendo turnos en una residencia de personas con lesión medular. En todos los sitios comprobé lo mismo:

Elena Perianes sonriendo en su consulta de enfermera de empresa
Mi consulta como enfermera de empresa, mi último trabajo por cuenta ajena.
Cuando tengo tiempo y libertad para estar con alguien, soy mucho mejor enfermera.

Recuerdo a un trabajador con un ataque de ansiedad con el que pude quedarme dos horas. En un hospital saturado no le habría podido dedicar ni cinco minutos.

Entonces empecé a atender a algunos pacientes en sus casas. A su ritmo, sin cronómetro, con mi criterio, y fue lo que más me llenó en años.

Por qué he vuelto

Aun así, pensaba que necesitaba «algo más» y emprendí un negocio online que no tiene nada que ver con la enfermería. Funciona, pero no me llena: me falta sentir que mi trabajo cambia algo en la vida de alguien.

Echo mucho de menos la enfermería: ayudar a pacientes y familias, sentir esa gratitud cuando ayudo a alguien a mejorar su salud o, simplemente, a vivir su proceso con tranquilidad y sin miedo.

Pero no lo puedo hacer como muchas veces el sistema pretende: sin recursos, sin tiempo y sin las condiciones para hacerlo bien.

Por eso he vuelto de manera autónoma, como enfermera a domicilio. Para cuidar como me gustaría que cuidaran a mi familia: con tiempo, con honestidad, explicando cada cosa, con el ojo clínico de urgencias y con respeto por tu dignidad, tu familia, tu casa y tus costumbres.

Para mí es un regalo ser tu enfermera.

Elena

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